Francés - enseñanza y traducciones

Conversando con un francés

“el gusto de las palabras - el placer de los sonidos"

Cursos Intensivos presenciales o a distancia
sepa hablar en 3 meses 

Perfeccionamiento profesionales
pronunciación, enseñanza y traducción

Locuciones y doblajes

Preparación para entrevistas

Traducciones informes y monografías.

Enseñar por la experiencia


No se puede aprender los idiomas en los libros: hablar es una acción física, una acción consciente – decido físicamente adentrarme en un código desconocido, no solo vocabulario, sino sonido, ritmo, actitud, códigos… Para aprender un idioma, es necesario “cambiar de piel”, pues del otro lado de la frontera no solo se habla diferente, sino que se piensa de otra manera. Pruebas son las expresiones de nuestros pueblos: literratura, cine, pintura…

En el caso del francés, a pesar de ser una lengua latina, este idioma trae en sí-mismo muchas “contradicciones”. La más importante es que la forma escrita dista mucho de la escritura. El origen del francés remonta a unos 50 dialectos de más de 5 culturas, aveces antagónicas, pues Francia se ubica en un “carrefour” cultural entre los celtas, los pueblos germánicos, la cultura romana y la cultura hispánica, sin olvidar los vikings…

Sorprende a menudo, ver como el alumno al tomar conciencia física y sensible del francés, termina redescubriendo su propio idioma – como me sucedió a mi-mismo.

Un poco de historia

Curiosamente es enseñando mi propio idioma que todo empezó: Descubrí un idioma lleno de colores muy a la imagen de la pintura impresionista – el ritmo de su habla también es bastante peculiar, puede parecer algo monótono o más bien muy suave…

El desafío de los sonidos
Lo esencial es que descubrí con el tiempo que a pesar de ser un idioma latino muy parecido a los otros y al español en particular, resultado muy difícil para muchos de hablar: Acumulada conocimientos, podían leer, aveces comprendían pero les resultará muy difícil expresarse. A menudo se quejaban de que el otro no les entendía – al principio escuchaba y no sabía que pensar. Luego nos dimos cuento que al no conocer o poder reproducir los 15 sonidos vocales, a cada paso se producía una confusión con el interlocutor. Preguntaban por la calle y decían rueda – pensaban el presente y el otro entendía pasado – pensaban en singular y el otro entendía plural…

El desafío de la actitud
También descubrí que desconocía mi propio idioma, es decir que lo hablaba «a los tumbos» – lo que es tan frecuente en muchos idiomas. El del alma era que la mayoría de los alumnos caían en la misma trampa. Hicimos otro descubrimiento: Perder el acento no es tan importante, hacerse entender SI es vital.

Epílogo
Finalmente la enseñanza de mi idioma, no por pasión sino por pura necesidad económica, terminó abriéndome perspectivas impensadas. Durante años anduve de descubrimiento en descubrimiento y se transformó por completo mi visión de la enseñanza, alejándome más y más de una enseñanza teórica para multiplicar experiencias físicas y vocales. Hasta redescubrí mi idioma! Descubrí que en cada oportunidad uno puede «salir del automático» y encontrar o dejar salir la voz y el ritmo acorde a nuestras sensaciones. Mis mentores fueron Edith Piaf, Yves Montand, Jacques Brel… Todos cantantes de una generación muy expresionista.

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